La conexión entre Yaniel y Maday comenzó mucho antes de que ellos mismos lo supieran. Todo inició en el trabajo de Maday, cuando Yaniel llegó por casualidad. Él intentó pedir un número que nunca obtuvo, pero sin saberlo, el destino ya había tomado nota.Meses después, volvieron a cruzar caminos en el gimnasio: miradas que se reconocían, sonrisas tímidas y una sensación de familiaridad que ninguno podía explicar. Hasta que un día, siguiendo su intuición, Maday lo encontró en redes sociales.Semanas más tarde, Yaniel decidió escribirle. Un mensaje sencillo bastó para abrir una conversación… y esa conversación, con el tiempo, se convirtió en la historia que hoy los lleva al altar.